¿Por qué es importante el colesterol en materia de salud?

La arteriosclerosis es una enfermedad que lesiona las arterias del organismo. Cuando afecta al área de las arterias coronarias ocasiona la enfermedad coronaria o cardiopatía isquémica (que comprende enfermedades como el infarto de miocardio y varios tipos de angina de pecho).

 

Además del coronario, se localiza también en otras zonas arteriales como la cerebral, la arteria de la cavidad abdominal o aorta, y otras arterias denominadas periféricas, por lo que en la literatura médica, la enfermedad producida por la formación de lesiones arteriales arterioscléroticas del organismo suele denominarse además de enfermedad cardiovascular, enfermedad vascular periférica.

 

La importancia del colesterol se debe a que se le relaciona con la enfermedad arteriosclerótica, en particular cuando afecta las arterias del corazón (arterias coronarias), y parte de observaciones tempranas sobre animales alimentados con alto contenido en colesterol y la demostración de que éste estaba implicado como un constituyente importante de la placa arteriosclerótica (la lesión característica de la enfermedad).

 

Durante muchos años, la importancia del colesterol fue objeto de controversia hasta que, después de la Segunda Guerra Mundial, se realizaron grandes estudios epidemiológicos. En estos estudios se corroboraron las consecuencias desfavorables del aumento de colesterol en sangre (hipercolesterolemia).

 

Ha quedado demostrado que la hipercolesterolemia se relaciona directamente con el riesgo de sufrir una enfermedad coronaria en el futuro. Se trata de una relación lineal, de manera que si la cifra de colesterol aumenta un 1%, el riesgo de complicaciones coronarias puede aumentar de un 2% a un 3%. Además, este incremento en el riesgo guarda relación con la edad (a los 40 años de edad, un incremento del 10% en el colesterol total se asoció a un incremento del riesgo del 54%, del 39% a los 50 años de edad, del 27% a los 60 años de edad, y del 20% a los 70 años de edad).

 

En lo que respecta al otro extremo, no parece que exista un límite “bajo” de colesterol con respecto al riesgo; por ejemplo, en un estudio sobre varones chinos con niveles de colesterol considerados bajos, el aumento del 10% de tales cifras de colesterol en sangre se relacionó a aumentos del riesgo de enfermedad coronaria del orden del 20%.

 

¿Cuál es la importancia de la arteriosclerosis?

 

El tratamiento de las enfermedades producidas por la arteriosclerosis está representando un reto para todos los profesionales de la salud, en especial de los implicados en prevenir la enfermedad antes de que ésta aparezca. La prevención primaria es la especialidad dirigida a detectar y establecer medidas para evitar que surjan nuevos casos de una determinada enfermedad.

 

Se estima que más de una tercera parte de todas las defunciones en los países desarrollados se deben a la enfermedad coronaria.

 

Desde la década de los ochenta la mortalidad masculina debida a enfermedad coronaria ha disminuido paulatinamente gracias a los esfuerzos preventivos, pero entre las mujeres, la presencia de enfermedad coronaria parece seguir aumentando.

 

Antiguamente se creía que las enfermedades coronarias afectaban más a los hombres que a las mujeres, pero al aumentar el número de mujeres mayores se estima que los procesos cardiovasculares posiblemente serán la principal causa de muerte femenina. Ahora bien, a partir de los 60 años la enfermedad en mujeres aparece unos 10 años después, y el primer infarto unos 20 años más tarde que en los hombres.

 

Entre la población masculina, la enfermedad cardiovascular aparece antes que en las mujeres, pero este efecto temprano se atenúa notablemente a partir de los 60 años. Tras la menopausia el riesgo de enfermedad coronaria femenina es tres veces superior. Después de los 50 años, los niveles de colesterol parecen estabilizarse entre los hombres, mientras que en las mujeres se observa un aumento.

 

¿Qué significa riesgo cardiovascular?

 

A partir de los años sesenta, se acuña el término factor de riesgo cardiovascular que describe una característica de una determinada persona (o de una población de personas) asociada a un aumento del riesgo de presentar una enfermedad cardiovascular en un futuro. En salud cardiovascular, hablar de prevención es hablar de factores de riesgo.

 

Los factores de riesgo para la enfermedad coronaria pueden relacionarse con los hábitos de la persona (fumar, alimentación, actividad física), tener unos rasgos hereditarios (algún tipo de proceso coronario como angina de pecho, infarto de miocardio, etc., en algún familiar de primer grado), o bien relacionarse con datos de laboratorio como el aumento del colesterol en un análisis de sangre.

 

Además de la información sobre el colesterol total, al obtenerse técnicas de laboratorio más depuradas pudieron detectarse unas partículas de colesterol denominadas lipoproteínas, cuyas dos fracciones HDL y LDL son las catalogadas como colesterol favorable o “bueno” y colesterol desfavorable o “malo”, respectivamente. La determinación de estas dos lipoproteínas ligadas al colesterol permite analizar con mucha más exactitud el riesgo cardiovascular.

 

El Programa Nacional de Educación sobre el Colesterol (NCEP) de Estados Unidos define los factores de riesgo como:

 

  • Consumo de tabaco.
  • Aumento de las cifras de presión arterial (hipertensión).
  • Un nivel en sangre de colesterol unido a la lipoproteína HDL inferior a 40 mg/dl, (el nivel de HDL igual o superior a 60 mg/dl se considera un factor protector frente al riesgo).
  • Antecedentes familiares de cardiopatía isquémica prematura
  • Edad igual o superior a 45 años de edad en varones y de 55 o más años de edad en mujeres.

 

En términos de colesterol total, los niveles indicados por todas las escuelas son:

 

  • Si la concentración de colesterol es menor de 200 mg/dl, se considera deseable.
  • Si la concentración de colesterol se sitúa entre 200 mg/dl y 239 mg/dl, se considera limítrofe-alta.
  • Si la concentración de colesterol supera el valor 240 mg/dl, se considera de alto riesgo.

 

En términos de colesterol LDL, los niveles indicados son:

 

  • Si la concentración de colesterol LDL es inferior a 100 mg/dl, se considera óptima.
  • Si la concentración de colesterol LDL se sitúa entre 100 y 129 mg/dl, se considera casi óptima.
  • Si la concentración de colesterol LDL se sitúa entre 130 y 159 mg/dl, se considera limítrofe-alta.
  • Si la concentración de colesterol LDL se sitúa entre 160 y 189 mg/dl, se considera alta.
  • Si la concentración de colesterol LDL es igual o superior a 190 mg/dl, se considera muy alta.

 

En términos de colesterol HDL, los niveles indicados son:

 

  • Entre los varones, las concentraciones de colesterol HDL que oscilan entre 40 y 50 mg/dl, se consideran deseables.
  • Entre las mujeres, las concentraciones de colesterol HDL que oscilan entre 50 y 60 mg/dl, se consideran deseables.
  • Si la concentración de colesterol HDL es inferior a 40 mg/dl, se considera baja y representa un factor de riesgo para la enfermedad coronaria.

 

¿Qué significa colesterol “bueno” y colesterol “malo”?

 

Las principales grasas en la sangre son el colesterol, los triglicéridos, los ácidos grasos libres y los fosfolípidos. Estas grasas no son solubles en el plasma de la sangre y se combinan con determinadas sustancias hasta formar moléculas transportadoras de mayor tamaño, denominadas lipoproteínas, que han podido reconocerse mediante técnicas de utracentrifugación. Se han detectado diversas lipoproteínas unidas al colesterol, de entre las cuales, las de baja densidad (LDL, ya que se mantiene el nombre en ingles –low density lipoprotein–) y las de alta densidad (HDL o high density lipoprotein) son las más reconocidas.

 

Las partículas LDL desempeñan una función fundamental y necesaria en la formación de la arteriosclerosis. Su aumento en sangre se considera perjudicial y constituye un objetivo para los tratamientos encaminados a reducir el riesgo cardiovascular. Por el contrario, las HDL tienen un efecto inverso a las anteriores y su aumento en sangre se considera protector respecto al riesgo cardiovascular.

 

El perfil de lípidos básico incluye la determinación de los niveles de colesterol total, colesterol-LDL, colesterol-HDL y triglicéridos.

 

¿Qué puede hacer el médico?

 

Para prevenir la enfermedad cardiovascular resulta crucial identificar personas con alteraciones en el perfil de las grasas en sangre, y ayudarlos a regular este problema. Según cifras de Estados Unidos, y pese a que se ha logrado reducir los niveles de colesterol modestamente desde principios de los años sesenta, los últimos cálculos indican que en el 50% de todos los adultos norteamericanos se detectan concentraciones de colesterol superiores a 200 mg/dl y que en el 20% de los adultos estos niveles son iguales o superiores a 240 mg/dl.

 

La Asociación Norteamericana del Corazón y el Colegio Norteamericano de Cardiología han elaborado un sistema de puntuación para calcular el riesgo de enfermedad coronaria con arreglo a la edad, las cifras de colesterol total (así como sus fracciones), la presión arterial, si se es o no diabético y si se es o no fumador. También en Europa, la Sociedad Europea de Cardiología diseñó igualmente unas gráficas sobre riesgo coronario que tienen en cuenta los niveles de colesterol, las cifras de presión arterial y si se consume o no tabaco. Existen algunas diferencias en la puntuación entre ambos sexos.

 

Una cuestión controvertida es desde cuándo y con qué frecuencia hay que determinar un perfil completo de lípidos en ayunas para todos los adultos. En Estados Unidos, el NCEP lo recomienda para todos los adultos de más de 20 años de edad, mientras que el Colegio Norteamericano de Médicos sólo en varones entre 35 y 65 años de edad y mujeres entre los 45 y 65 años de edad.

 

¿Cómo es, a grandes rasgos, el tratamiento de la hipercolesterolemia?

 

Según la mayoría de guías actuales sobre prevención del riesgo cardiovascular, el colesterol LDL sigue siendo el objetivo fundamental del tratamiento. La forma de abordar el problema de su aumento está en consonancia con el estado de riesgo de la persona:

 

De cualquier manera, el primer paso, imprescindible, para la reducción del colesterol y el colesterol LDL consiste en modificar los hábitos de la persona:

 

  • Cuando existe enfermedad coronaria, o se detectan enfermedades de riesgo equivalente, como otras alteraciones patológicas no coronarias, producidas por la arteriosclerosis (como enfermedad de las arterias periféricas, dilatación (aneurisma) de la aorta abdominal, y enfermedad de las arterias del cuello (carótidas) que produzca síntomas), o si la persona sufre diabetes, el objetivo es reducir el nivel de LDL hasta cifras inferiores a 100 mg/dl. En este caso, además de abordar los demás factores de riesgo y empezar una dieta saludable, pueden precisarse fármacos que normalicen los niveles de grasas en sangre.
  • Cuando en una persona sin enfermedad coronaria existan dos o más factores de riesgo para enfermedad coronaria, el objetivo es un nivel de LDL inferior a 130 mg/dl. Para personas sin enfermedad coronaria pero con uno o ningún factor de riesgo, el objetivo es un nivel de LDL inferior a 160 mg/dl.

 

¿Qué puede hacer usted?

 

La prensa médica norteamericana ha considerado al colesterol como el asesino número uno en materia de salud cardiovascular.

 

El aumento de colesterol en sangre es frecuente y en ocasiones tiene un carácter familiar. Cerciórese con la ayuda de su médico sobre cuál es su nivel de riesgo, en particular si existen familiares por vía paterna o materna de enfermedad coronaria.

 

Si ya sabe que su colesterol es alto, averigüe qué significa tal aumento y sepa que existen formas para reducirlo, comenzando por modificar el estilo de vida. Su médico le indicará si además es necesario seguir un tratamiento con medicamentos para reducir sus cifras de colesterol.

 

Dieta

 

Ayudará a su dieta si:

 

  • La dieta para reducir el colesterol en sangre es baja en grasas del tipo saturadas. Se recomienda consumir con cautela margarinas, leche entera y natas, queso rico en grasas, carnes grasas y productos de pastelería.
  • Limite el consumo de huevos (yemas) a dos por semana.
  • El consumo de grasas insaturadas resulta beneficioso en este sentido, por lo que se recomiendan los aceites vegetales y sus productos (oliva, girasol, maíz).

 

 

Colesterol

 

 

Dra. Montserrat Vilaseca Corbera, especialista en Cardiología

 

Artículo original: HOLA.com

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1 Comment

  1. Pilar Pérez
    9 junio, 2015 at 15:52 — Responder

    Ireal tiene un blog fantastico con consejos y temas buenisimos.

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