Pelucas y postizos

Ya no hay excusa para cambiar de imagen de manera definitiva. Los servicios de peluquería nos ofrecen amplias posibilidades para este fin: extensiones, tintes, mechas, etc. En la actualidad, el mundo de las pelucas y postizos ha vuelto a irrumpir con fuerza en la moda de los accesorios para el cabello. Un mundo que ha evolucionado mucho en los últimos años, ofreciendo piezas cada vez más naturales y con cortes de lo más actuales.

 

Las pelucas y postizos se remontan a mucho tiempo atrás. Y es que, desde la época del Antiguo Egipto se conoce la utilización de pelucas entre las altas esferas de la sociedad. Desde entonces, se ha utilizado cabello postizo aunque no con la creatividad y la versatilidad que ofrecen hoy día.

 

La historia de los postizos

 

Precisar el origen histórico de la peluca es muy difícil, pero existe la certeza del empleo del cabello postizo desde la más remota antigüedad. Pasó a convertirse en un elemento muy utilizado durante los siglos XVII y XVIII, gracias a los franceses, para ocultar la calvicie, una de sus utilidades fundamentales, principalmente entre los hombres.

 

En torno a 1960 se volvieron a popularizar las pelucas, sobre todo para realizar en ellas sofisticados peinados que necesitaban horas de trabajo para su elaboración y que hubieran resultado imposibles de lucir a diario. Por aquel entonces, las pelucas fueron consideradas como un complemento de moda indispensable. En nuestros días, no hay fervor exagerado hacia los postizos, pero son utilizadas mucho más de lo que imaginamos.

 

Las pelucas hoy

 

Las pelucas y postizos, al igual que las extensiones, son sistemas que nos permiten cambiar de imagen de forma cómoda, rápida y sencilla, pudiendo elegir el color y el corte que queremos en cada momento. Suponen un elemento de quita y pon, indistinto para mujeres y hombres, tanto para solucionar problemas de calvicie, como para hacer cambios de imagen sin necesidad de largas sesiones de peluquería.

 

Las pelucas y los postizos son lo mismo, tan sólo reciben nombres diferentes, ya que la primera cubre de un 80-100% de la superficie del cuero cabelludo y los postizos, menos del 80%. Normalmente, los postizos suelen ser coletas o trenzas, de colores y formas para todos los gustos; muy utilizadas en fiestas y ocasiones especiales, para lucir una imagen diferente.

 

Existen dos materiales básicos para las pelucas: de fibra o de cabello natural y elaboradas de dos maneras distintas: a mano o a máquina; lógicamente las de fibra y realizadas a máquina son mucho más baratas que las fabricadas a mano y de cabello natural. El precio de una peluca puede variar entre los 60 y los 1.200 euros, dependiendo del diseño y de la calidad.

 

Opciones casi invisibles

 

Además de las pelucas y postizos tradicionales, existen otras alternativas que, basándose en lo mismo, no se notan absolutamente nada. La prótesis capilar, por ejemplo, es un producto elaborado totalmente a medida y se fija mediante adhesivos especiales permanentes, garantizando su completa inmovilidad.

 

Otra de las opciones es el volumater; unas mallas muy finas que se adaptan perfectamente a la cabeza y está indicado para aquellas personas que sin llegar a sufrir de calvicie, tienen amplias zonas calvas.

 

Necesitan cuidados

 

Al igual que te cuidas el cabello, peinándolo y lavándolo, lo mismo debes hacer con una peluca o un postizo, eso sí no tan a menudo (normalmente una vez al mes, aunque depende del uso). Antes de lavarlas deberás desenredarlas bien; el proceso de lavado se debe hacer con agua fría, utilizando un champú específico.

 

Una vez que se haya lavado deberás aplicar un bálsamo, para después volver a aclarar. Lo más recomendable es dejarlo secar al aire libre, pero si lo haces con el secador, tendrá que ser a temperatura fría, ya que el calor puede llegar a dañar las fibras de tu peluca o postizo.

 

¿Te imaginas como estarías si cambiaras radicalmente de corte y color de pelo, sin arriesgar tu cabello natural? Las pelucas y los postizos lo hacen posible, tan sólo tienes que atreverte a este cambio de look, muy tentador.

 

 

 

 

Fuente: Krayter

 

 

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