El ‘pinchazo’ de las peluquerías: son un 34% más pobres desde la subida del IVA

En 2011 se atendían 74 servicios por semana, hoy apenas llegan a 57.

 

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Hay una fecha que el sector de la peluquería tiene marcada a fuego en el calendario: el 1 de septiembre de 2012. Fue el día en el que entró en vigor la subida del IVA que iba a cambiar su escenario para siempre. Cortarse el pelo pasó entonces de estar gravado al 8% al 21%, un polémico incremento de 13 puntos porcentuales, idéntico al que sufrieron otras profesiones como el cine, los espectáculos o incluso los servicios funerarios.

Los peluqueros no olvidan esa fecha. No pueden. En un momento en el que la crisis obligaba a los españoles a reducir sus gastos al máximo, a recortar en casi cualquier cosa, teñirse el pelo o peinarse en un salón de belleza pasó a ser un producto casi de lujo. Sólo en el primer semestre de 2013, justo después de aprobarse la medida, 8.000 peluquerías tuvieron que bajar la persiana en España. El 20% del total.

El escenario hoy parece haber remontado. Al menos en cuanto a número de establecimientos se refiere. Si en septiembre de 2012, cuando se aprobó la controvertida subida del IVA, existían en nuestro país 48.000 salones de belleza o peluquerías, hoy están operativas 50.000. El número es mayor, aunque muy parecido al de entonces. Pero no todo se ha recuperado. Esas 50.000 peluquerías se reparten hoy un 34% menos de negocio que antes, con precios mucho más bajos, menos carga de trabajo y menos empleados que entonces. En definitiva, un sector muy empobrecido que muchos ven hoy en un estado «crítico.»

 

Menos negocio

 

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Y es que, si en 2011 cada peluquería atendía una media de 74 tickets por semana, hoy apenas tienen 57. Y el valor medio del ticket ha caído desde los 29,6 euros que se cobraba en 2011 a los 24,1 euros que se paga hoy en día, cuatro años después.

Así se desprende de un informe elaborado por la consultora Key-Stone para Stanpa, la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética, que plasma con crudeza cómo el volumen de negocio de las peluquerías españolas ha caído desde los 5.046 millones al año que se registraban en 2011 hasta los 3.296 de 2015, cerca de un 34% menos que entonces. Los ingresos brutos por salón también han caído, desde los 105.139 euros al año de 2011 a los 65.938 actuales.

 

¿Sólo el IVA?

Pero, ¿ha sido sólo la subida del IVA la que ha certificado este empobrecimiento del sector? La crisis ha golpeado a las peluquerías con fuerza -igual que ha hecho con otras muchas actividades económicas-, pero el alza del IVA fue «la picota», según aseguran desde el sector.

Para poder mantener la afluencia de público una vez incrementado el impuesto, la mayoría de los empresarios decidió asumir total o parcialmente el impacto de la subida en septiembre de 2012. Así lo hizo el 72% de los empresarios del sector, según el informe de Key-Stone: unos 36.000 establecimientos.

«Fue un error», explica Raffel Pages, propietario de la cadena de peluquerías que lleva su nombre, con más de 100 salones por toda España, y responsable del Museo de la Historia de la Peluquería. «El beneficio nunca ha sido mayor de un 15% y al asumir el incremento al 21% del IVA, muchos entraron en pérdidas directas», detalla.
 
 

Impacto en el empleo

 

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Pese a que la mayoría de las peluquerías en España tiene varios puestos de atención al cliente en sus instalaciones, desde 2011 se ha producido un incremento de 11 puntos en el número de salones que sólo tiene un trabajador empleado a tiempo completo. Esta tendencia, según el citado informe, «ha pasado a ser un modelo de negocio creciente» dado que el 42% de las peluquerías opera actualmente de esta manera (21.000 salones).

Los datos reflejan una clara caída de la capacidad de generar y mantener empleo estable en el sector. Al ser un negocio intensivo en mano de obra, el principal factor limitante para poder crecer es el número de trabajadores a contratar.

«La subida del IVA ha tenido un impacto brutal en el empleo», apuntala Pages. «Se está llevando gente continuamente al paro. Especialmente, mujeres jóvenes, sectores especialmente castigados en el mercado laboral».

Y es que el sector de la peluquería está altamente atomizado, con un predominio claro de trabajadoras. En la última década, el modelo de negocio se ha modernizado considerablemente, con locales de alta calidad en nuestro país y profesionales empleados por cuenta ajena, combinados con una alta población de autónomos, generalmente los propietarios de los salones de belleza. Hoy, sin embargo, el número de empleados en cada peluquería se ha visto reducido a la mínima expresión. Con la caída de ingresos registrada -de 105.139 euros por salón en 2011 a 65.938 euros anuales en 2015- el empresario apenas es capaz de pagar un salario extra.

«El incremento del IVA vino a recrudecer o empeorar aún más la situación que se estaba viviendo en el sector. La crisis ya nos estaba pasando factura y veíamos como nuestros ingresos menguaban y de golpe sufrimos un mazazo, que dio de pleno en la línea de flotación de muchos negocios», explica Cristina Cebado, directora de comunicación de los salones Cebado, repartidos por todo el país.

«Esta situación ha obligado a plantear reestructuraciones de salones, incluso cierres de algunos, fomentando un auto empleo precario y una economía sumergida importante. El número de peluqueros a domicilio con gastos mínimos, pagos mínimos y por tanto condiciones muy distintas a las que se dan en los salones de peluquerías ha crecido de forma brutal en los últimos años», advierte Cebado.

 

Profesión artesanal

Y es que la del peluquero es una profesión profundamente artesanal. «Trabajamos con unas tijeras, un peine y nuestras manos, igual que se hacía en Grecia hace 2.400 años», remarca Luis Romero Colás, presidente de Intercoiffure, Asociación Internacional de Maestros Peluqueros y dueño de las Peluquerías Romero en Zaragoza.

«Y no somos una industria. No podemos poner robots o máquinas a lavar cabezas o a hacer cortes. No podemos hacer nada sin personas», sentencia.

Con un margen de beneficio reducido y unos gastos de personal que se aproximan al 50%, el empleo en el sector se ha visto muy tocado. «Lo que se ingresa vía impuestos con la subida del IVA, se pierde por otro lado, el del empleo», lamenta Romero.

 

¿Recuperación?

«La recuperación económica es teórica puesto que aún es a nivel macro, es decir, la ven las grandes empresas. Hasta que esta recuperación no se deje ver a nivel micro, es decir, en el bolsillo de la gente, nosotros no lo notaremos, no veremos incrementos significativos en el consumo», apunta Cristina Cebado.

«No creo que volvamos a los niveles anteriores al incremento del IVA o el inicio de la crisis. El negocio de las peluquerías ha cambiado, los usos y las costumbres también, y consecuentemente. Nosotros hemos de saber adaptarnos ofreciendo lo que se nos pide: atención óptima, buen servicio y profesionalidad. El cliente tiene que encontrar una gran diferencia entre un servicio ofrecido en casa y uno realizado por un buen profesional en un salón de peluquería. Si no conseguimos otorgar este valor al servicio, estamos perdidos», concluye.

 

 

Artículo original: elmundo.es

 

 

 

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